jueves 2 de febrero de 2012

Endomorfosis de Corazón

Como mariposa a media evolución,
envuelta entre tus propias lágrimas,
te perdiste del cielo tan sólo por llorar.

Y yo, pistilo de seca flor,
sacudido por el viento y por tu lluvia,
esperando y muriendo
y soñando con volverte a ver volar.

Cuento natural,
historia que sabe llover,
espécimen sin ninguna dirección,
animal que no entiende de amor.

Como buitre volando en círculos,
emulando el flujo de mi ciclo vital,
te diviertes viéndome sufrir.

Y yo, pedazo de carne sangrante,
pudriéndome bajo el sol,
espero paciente por tus garras,
y tú (sólo tú),
gozando la función.

Amor natural,
mi historia desierta,
extranjera perdida en la multitud,
anciana que cuenta su vida al silencio (al dolor).

…Paradoja la de mis sentimientos,
sentir mi vida tan bella…
cuando el alma se me estrella…

Canción escrita el 2006

jueves 26 de enero de 2012

La Revolución del Rey


El peor peligro de un rey no reside fuera de sus fronteras o en las callejuelas más sucias de su reino, el verdadero peligro habita en su propio palacio. La corte nunca es un lugar secreto. Envidias, odios, rencores, ambiciones e incluso desilusiones son los combustibles más inflamables que lo rodean. Es tan fácil recibir una puñalada por la espalda mientras se atraviesa un pasadizo, un disparo bajo la tranquila somnolencia de la medianoche o peor aún gotas de veneno en el sustento diario que uno ingiere para desarrollarse.

Siempre existe alguien que quiera levantarse en contra de sus decisiones, no se gana nada siendo autoritario o condescendiente. La lucha de juegos de mentes y convicciones siempre será de muchos contra uno.

No importa la corona de oro, plata, cristal, espinas o laureles que uno posea. El verdadero y único blanco al que apuntan siempre, es a lo que hay debajo de ella: tu cabeza. Mucho mejor que mandar y dirigir un mundo como figura principal, es el ser el marionetista que conduce tus acciones, el ventrílocuo(a) que pone palabras en tu boca mientras te araña las tripas o el titiritero(a) que ingresa en tu cuerpo y esconde sus ambiciones debajo de tus vestimentas. Según lo que he averiguado, les resulta más divertido y hasta satisfactorio.

Por cierto, no me llamo Louis, Carlos, Henry, Iulius Caesar o Pachacútic. Mi nombre es más vulgar en cuanto a origen, pero pretencioso en cuanto a significancia. Pues con la simple acción de la transcripción mediante agua sobre mi frente, pasé de ser un "alguien más" a ser: el laureado.

Mi palacio no se considera dentro de las mayores construcciones arquitectónicas o históricas de todos los tiempos. ni es motivo de visita para curiosos y sedientos de cultura. Mi reino es mi propia vida, mis años y mis acciones. ¿Mi palacio?... si mal no recuerdo, es algo que todos llaman hogar.

He luchado incontables batallas dignas de libros de fantasías y ficciones. He conquistados nuevos territorios, aniquilado monstruos, domesticado fieras y descubierto nuevos horizontes. He sido complaciente, dictador y hasta mediador.

Pero insisto... nunca imaginé que el peor peligro residía en mi propia corte. Detrás de sus caros vestidos e impecables maquillajes, se encontraban consejeros que no son más que cíclopes miopes, doncellas que son medusas con las serpientes invertidas y dentro de sus propias cabezas, adivinos y sacerdotes que idolatran dioses creados en sus peores delirios y juglares con trucos realmente letales escondidos bajo sus mangas y esperando el momento preciso para su utilización.

Es por esto, por demás conocido desde siglos anteriores, es que me revelo de mi condición. No elegí ser rey, al nacer me enteré de que lo era. Por lo que abdico a la corona impuesta sobre mi cabeza y el título que conlleva portarla. Reniego de todo tipo de manipulación incongruente con mis principios espirituales y naturales. Y me exilio del país de maravillas tergiversado en el que se me obliga vivir como dentro de una burbuja de aéreo cristal.

Pero antes de partir y de cualquier vocal o consonante presta a salir de vuestras gargantas. Escupo sobre sus propias bocas la agria hiel de sus retóricas.

No niego que es bueno ser rey. Juro solemnemente que no declararé la guerra ni me veré inmiscuido en ningún tipo de conflicto posterior con aquellos que me dieron la vida, la corona, el título y el reino. A partir de este momento, elijo ser un indigente, un exiliado de su mundo y sus costumbres. Mi reino seguirá siendo mi vida misma, mi corona mis pensamientos y el terreno a conquistar, el mundo.

sábado 17 de diciembre de 2011

El cuento de la Luna Azul

- Érase una vez en un sueño muy lejano...
- Pero no fue un sueño, todo fue real.
- Lo sé, pero para mí es como un sueño hecho realidad.
- Está bien, pero... ¿si mejor lo cuento yo?
- Esta noche me toca a mí, ya mañana me contarás tu versión.
- Vale, cuéntalo tú.

Érase una vez, en un tiempo muy lejano, un joven muy triste que sólo quería amar, no importaba cuantas veces su corazón se hubiera alegrado, las heridas que le causaban siempre demoraban en sanar.

Cierto día, luego de caminar por días y días en su propia conciencia buscando la respuesta a su tan irremediable soledad, se sentó a la sombra de sus propios párpados y comenzó a cantar. Hacía mucho que no cantaba, su voz sonaba como si fueran varios susurros de amor que nunca se llegaron a exclamar. Y a medida que las notas salían de su boca los colores a su alrededor comenzaron a variar. El cielo se hizo más oscuro, las estrellas brillaban al ritmo de su voz, el viento callaba y pasaba de puntillas recogiendo cada palabra y haciéndolas bailar con la hierba que yacía a sus pies...

- ¿Y la luna? no te olvides de la luna.
- Lo sé, pero la luna llegó más tarde, estaba ocupada conversando con el sol y preguntándole qué tal le fue en el día.

Cerca de ahí había un río, uno muy hablador, pero que al escuchar tan triste melodía se mantuvo en silencio y comenzó a bailar. El joven ya un poco cansado siguió cantando sus últimas notas caminando en dirección a él, avanzó unos pocos pasos y se arrodilló en la orilla mientras terminaba su canción. En ese momento una lágrima suya cayó sobre la superficie del agua, y como si le hiciera cosquillas, el río comenzó a reír y reír sin parar mientras sus aguas se volvían como un espejo del cielo, las algas como hojas de piedra esmeralda y los peces de un dorado tan intenso como el sol.

El joven, sonrió al ver aquella escena, pero había algo dentro suyo que lo impulsaba a seguir llorando sin poder siquiera parar. De pronto, todo se calmó, y el río tan hablador como era le preguntó ¿Por qué lloras? ¿De dónde sale tanta tristeza después de tan hermosa canción?. Pero el joven no podía hablar, sólo lloraba y lloraba como si esa fuera la única respuesta a la pregunta que el río le planteó.

Luego de un rato, y sin haber dado respuesta, el joven, cansado de cantar y de llorar se tendió sobre sus espaldas y se puso a dormir.

Pero en ese momento, cuando todos se callaron sin saber qué hacer, el río sintió que en las lágrimas que yacían en su superficie se encontraba no sólo la respuesta a su curiosidad sino también a la de aquella profunda tristeza. Entonces comprendió todo y se dispuso a recolectar cada una de ellas y corrió con fuerza sobre su propio cauce en dirección a las montañas.

Era un camino difícil porque era cuesta arriba, por lo que al ver lo que éste se disponía a hacer, el viento fue en su ayuda y sopló lo más fuerte que pudo para hacerlo subir, los peces iban uno tras de otro formando una especie de muralla para que en ningún momento las lágrimas se llegaran a perder y las estrellas a lo lejos, se agruparon para iluminarles el camino hacia las montañas.

Viendo que el camino era largo, que aún faltaba mucho y ya cansados de tantos esfuerzos, se pusieron a cantar la triste melodía de aquél joven. Uno a uno se dejó encantar por la esencia de las palabras, y no fueron sólo ellos, sino también las rocas, la hierba, las aves y los insectos. Formando así una especie de hermosa serenata que dio de encuentro con la luna.

Ella, al escuchar tan bella canción, bajó rápido buscando el lugar de donde salía tal melodía, buscó y buscó moviéndose en todo el azul inmenso del cielo hasta que los encontró. Al verlos se alegró tanto y se puso a brillar como nunca lo había hecho, fue tanta su alegría que bailó e incluso dicen que llegó a iluminar más que el sol, pero con un brillo plateado que todo ser dormido aquella noche se despertó.

Ya más tarde, en sus sueños, aquél joven escuchaba su nombre repetirse una y otra vez, era una voz que nunca había oído, suave y llena de colores. Lentamente abrió los ojos y vio la noche más hermosa que jamás vio: el río brillando como un espejo, el viento bailando con las hojas, las estrellas brillando al ritmo de la melodía y la luna, brillante y hermosa sonriéndole con amor. Y todos, absolutamente todos, cantando esa bella canción.

La luna al verlo preguntó si es que aquella canción era suya, el dijo que sí con una voz muy baja y cansada, y el río, tan hablador como es, dijo: Esa canción es suya y estas lágrimas también. Los peces empujaban a la superficie cada una de ellas como si fueran bolitas de cristales y el viento las alzó hasta el cielo para que la luna las pudiera ver mejor.

Ella las vio, y al tocarlas se tornó azul. En ese momento comprendió la tristeza del joven, y le dijo: - Nunca he sentido tanto amor y tanta tristeza, yo que ando siempre sola en todo este firmamento azul. Tú nunca volverás a estar solo, porque ahora a tu lado estaré yo- Y como si todo el brillo azul se le derramara, la luna dejó caer sobre el río su mágico resplandor. El joven atónito se acercó otra vez a la orilla y sobre las aguas vio a la niña más bella que nunca existió, durmiendo mientras flotaba en la superficie, cicatrizando y llenando de paz su tan dolido corazón.

Desde entonces, aquella niña con los cabellos de color noche lo acompaña, recordándole con sus ojos azules al brillo de esa hermosa luna y con su voz, a aquella hermosa canción.

- ¿Y nunca más volviste a hablar con esa luna?
- No, nunca, porque para eso te tengo a ti.
- Sí, porque en mis sueños hablo con ella y le cuento todo lo que hacemos.
- Sí, mi pequeña Luna, eso es porque es de noche el momento en que se encuentran ustedes dos y porque de ella viniste tú.
- ¿Quieres que le diga algo ahora? 
- Lo de siempre, que le des un beso mío y le digas gracias, otra vez...


miércoles 16 de noviembre de 2011

Sueños anémicos a fines del verano


Fragmento final de una carta que nunca fue enviada.

[...]La ciudad está en llamas y no se pueden extinguir. En el cielo la luna se esconde tras el humo y la neblina como quien se niega a la complicidad; de la misma manera, esta noche, mi piel arde en deseo y tus ojos, como esta misma luna, se niegan a ver.

Tu partida fue un disparo a medio corazón, dejando un vacío por donde lentamente se desparramó aquél viejo amor; ya pronto con el tiempo y aunque aún la cicatriz sea delgada debajo del esparadrapo que dejaste allí a manera de consolación, aprendí a llenarlo de nuevo, con más sentimientos y con más amor propio, orgullo y autosatisfacción.

Pero... ¿Qué hace el barro cuando al fuego se expone?

Lo mismo ahora me sucede. Tus huellas me incendian, exploto, me derramo y caigo en espiral formando cenizas con las cuales el destino marcará tu frente. Polvo de hombre que con el viento ahora viaja libre, dividido en partículas por todo el cielo y esperando caer en tierra fértil y al fin florecer; mientras, un poco de mi quedará contigo, aunque tal vez sea sólo tierra producto de una triste caída lo que creas que ahí lleves.

Y mientras partes mías caen en nieve, mar, desierto y pavimento, aún pulverizado sigo estando más alto que tú. Y con la firmeza que apenas me caracteriza, caeré también de tu frente a tu almohada y entre sueños te susurraré: "bienvenido (donde sea que andes perdido)"

Mientras la niebla apaga ligera este incendio y el amanecer en mi conciencia precipita.

domingo 16 de octubre de 2011

Infiernillo


Perú, Ayacucho, 1982

Hay penas que cicatrizan con los años, otras nunca llegan a mellar siquiera un poco el corazón, pero hay otras que duelen cada día más y te llevan a romper los límites de la razón...

Sólo existía en mi memoria su última frase, no había nada que doliera más, ni verle toser sangre con la última sílaba de su confesión, ni los golpes que me dieron de vuelta en casa hasta dejarme prácticamente moribundo.

Y cada día fue a peor, bien dicen: "Pueblo chico, infierno grande", la noticia de lo acontecido se hizo comidilla diaria de cada uno de los vecinos de la ciudad. Tanto así que después de pasados 3 meses recomponiéndome de aquella paliza a las sombras de mi habitación, mis primeros pasos por las calles fueron acompañados por un coro de miradas intrigantes y cuchicheos no muy poco evidentes.

Era como si ya no vieran la imagen angelical y de ciudadano modelo que tenían de mí, en lugar de eso veían a una especia de monstruo apocalíptico caminando frente a ellos con un cartel gigante sobre la cabeza lleno de todos los adjetivos despectivos que se les podían ocurrir.

Y cada día fue a peor... no bastaba con las historias de más maquilladas que contaba cada vecino desde su muy "respetable punto de vista", sino que en las noches la imagen de su agonía salía de mis pupilas y se impregnaba sobre cualquier superficie de mi habitación.

Yo no decía nada, no había sido capaz de pronunciar vocablo alguno desde aquel día, y no lo intentaba siquiera cuando aquellas imágenes comenzaron a repetir sin cansancio su última frase. Tragaba los gritos por dentro, esperando nutrirme de ellos o de que me envenenasen a dosis lentas. No era capaz de lanzarme al vacío y de seguirle mediante el suicidio a dónde sea que se haya ido, sólo porque lo único a lo que siempre le he tenido fobia ha sido a morir.

No comía, no vivía, deambulaba por las calles de la ciudad persiguiendo las huellas de nuestro pasado, exhibiendo a todo el mundo el espectáculo de mi juventud marchitándose de puro dolor. Tal vez fue esto último lo que alarmó la última campana de misericordia de mi familia, o mejor dicho, la última campana de su pudor social: la vergüenza pública que ganó a su propio orgullo después de 5 meses de verme arrastrar el apellido como un pedazo de mierda que se quiere sacar de la suela de los zapatos.

Me sentenciaron a una cama más limpia, a intentos de mimos, de caricias hipócritas y de darme de comer a la cama y en la boca; al no ver respuesta alguna, tan sólo supieron recurrir a más golpes, para terminar con las inyecciones intravenosas de sedantes y de suero. Pero nunca llegué a abrir la boca, continuaba con mi ritual diario de tragarme las lágrimas y las palabras por dentro.

Al parecer, por como se encontraba el ambiente en casa, los vecinos habían decidido prestarle mayor atención a las nuevas tantas explosiones de las torres de luz y al ataque a la comisaría de la ciudad, y dejar quizás para el recuerdo el escándalo en el que sin querer su última frase me había metido.

Lo que siguió, fue un caos completo entre las familias de apellidos bonitos; como animales salvajes frente a la sequía de dinero y seguridad, migraron uno a uno hacia el lugar más remoto del planeta que sus herencias o apellidos les permitían llegar. Incluso la mía decidió utilizar el origen del suyo para volver lo más pronto a aquellas tan lejanas raíces europeas de las que tanto se jactaban en sociedad.

Se fueron, y por última vez me miraron con ojos de decepción y oculto remordimiento, lo último que recuero de cada uno fue la misma frase: "En cuanto nos hallamos acomodado, mandaremos a por ti". Ilusos, creyeron que en mi garganta cabía aún espacio para tragarme sus mentiras además de mis lágrimas y mis palabras. Como si no hubieran sido en vano tantos años al lado de ellos y más aún los últimos meses, para saber de lo que su orgullo herido es capaz de hacer.

Una, dos, tres semanas pasaron, entre el silencio y las cada vez más infrecuentes y ceremoniosas visitas de María y su vano empeño por mantenerme con vida, tal cual fue el último encargo de los señores de la casa. Sólo decía enfrente mío su habitual: "Buenos días, joven" y "Joven Enrique, ya me voy" como una especie de rito solemne impartido por mis padres. Todo esto hasta que aparentemente el dinero que le habían dejado se acabó.

El día de su última visita la solemnidad se acabó, y tras tanto tiempo en este pozo de miradas furtivas, volví a ver una mirada de amor. Según lo que me habían contado, ella llegó a trabajar un día antes de que yo naciera, y fue quien lavó los pañales de tela y limpió cada una de las travesuras que llegaba a hacer. Así que aún con el miedo frente a la ausente presencia autoritaria de mis padres, se sentó en la cama, me peinó los cabellos y se puso a llorar.

- ¡Ananau, joven Enrique!, ananau - repetía entre lágrimas y mocos - Tan bonito que era usted... ya sabía yo que todo esto terminaría así, siempre lo supe, cuando de wawitas jugaban en el patio y se quedaba a dormir, tan bonitos los dos dormían, abrazaditos como los angelitos esos que tiene la virgencita en la catedral. ¿Sabe?, yo creo que a nadie les he visto quererse tanto como a ustedes dos, Y no importa si era sinchi o terruco, yo creo que por como le ha querido debe estar en el cielo, esperándolo junto a papá Dios.

No dijo más, por primera vez en mi memoria, me dio un beso en la frente y con la máxima suavidad que sus ásperas manos pudieron procurar, me quitó la aguja del brazo y en voz baja susurró: "Vuela de nuevo pajarillo, la tormenta ya pasó".

No la volví a ver después de aquel día, ni a ella ni a nadie más. Dormí todo lo que pude hasta que pude oír a los grillos cantar tras la ventana. Abrí los ojos y ahí volvía su imagen, me senté en la cama y vi su ya habitual holograma entre mis manos, repitiendo su ya de más sabida confesión, hasta que luego de un simple mareo, escuché como su voz cambió, no era agonizante, era alegre y reconfortante como cada una de las palabras que en mi oído le gustaba decir tras hacer el amor.

Y sólo entonces, mientras aquél día volvía a repetirse con encapuchados derribando el portal y pronunciando mi nombre a gritos y subiendo a tropel por las escaleras con las escopetas husmeando por mi vida, pude entender el trasfondo de su actitud: no me había engañado nunca, no había querido inculparme a mí.

Perdí la noción del tiempo y de la realidad, grité afónico su nombre y volví a sonreír.

Y mientras los vecinos de al lado sólo pudieron escuchar un disparo directo a mi cabeza, yo sólo escuché por última vez en la suave voz de Gerardo la misma confesión:

- "Pensé salvarme si hacíamos el amor esta noche, pero creo que sólo pude salvarte a ti..."


Dibujos: Eduardo Quispe (www.eduardo-quispe.blogspot.com)

NOTA:
Ananau: Expresión quechua que significa: ¡Cómo duele!, ¡Qué dolor!
Wawa/wawitas: niños, bebés/ niñitos, bebitos.
Sinchi: Como comúnmente se les conocía a los militares.
Terruco: Como se les dice a los terroristas.

jueves 6 de octubre de 2011

Mi Wonderland es tu Neverland [Segunda Parte]

No sabía si aquel extraño lugar era una pesadilla, un sueño, un juego de realidad virtual o algún efecto secundario de su corta insolación. Se frotó los ojos y volvió a contar hasta 3 para volver a abrirlos y encontrarse con el mismo panorama...

Era una extraña dimensión con los colores del universo, parecía que no hubiera principio y tampoco un fin, sólo formas diversas alrededor, cambiando de contextura tan lentamente y en un vaivén vertical al punto de recordarle a la lámpara de lava que tenía en su habitación. Se sentía bien estando fuera del alcance del sol, pero tenía que avanzar, el problema radicaba en hacia dónde ir, si todo aquello era tan similar por dónde fuere que lo mirase.
De pronto, antes de completar los 360 grados de vuelta en su propio eje, divisó un extraño brillo, parecía luz del día, tal vez esa sería la salida a tan extraño lugar. Dio algunos pasos en su dirección, pero todo se detuvo, como si de pronto aquellas masas amorfas lo observaran expectantes. Él también se detuvo, y como si de repente se hubiese vuelto invisible, todo aquello volvió a su habitual movimiento. Y aunque esta vez él anduviese quieto, el piso retrocedía sin siquiera moverlo a él de su lugar.
Todo aquello comenzó a darle una sensación de miedo y curiosidad, quería gritar para preguntar si es que había alguien, pero aguantaba las ganas y sólo callaba mientras la luz aquella se hacía más próxima y otras más la seguían por detrás.
Siguió quieto esperando a que los cúmulos de luz se acercasen, y poco a poco comenzaba a divisar sus formas. No eran agujeros de salida hacia su mundo, sino pequeños espejos que reflejaban mundos totalmente diferentes y desconocidos para él. Pero ninguno venía en su dirección, a medida que se acercaban podía ver también de que cruzaban el espacio a varios brazos de distancia de los suyos.
Fue en vano que tratara de estirarse para tocar uno de ellos, pues todos se alejaban aún más de sus propias falanges, en un baile sin sentido y sin coordinación.
Era extraño todo aquello, no sabía cuánto tiempo pasaba, ni que más hacer, mientras una extraña sensación de calor y cosquilleo subía desde sus pies lentamente y sin detenerse o retroceder.
Extendió los brazos y esperó a que pudiese tocar cualquier objeto; mientras, veía que cada uno de los espejos se hacían más y más grandes conforme el paso del tiempo, y como si todo estuviese coordinado, las masas amorfas aumentaban la velocidad de su baile.
Cerró los ojos y tras varios segundos de espera, logró tocar una superficie acuosa y tibia, era un espejo de casi del tamaño de su cuerpo, que pasaba rozando apenas tres dedos de su mano izquierda, cosa extraña pues al tacto de aquello, sintió que aquel calor que ya recorría por completo en su cuerpo se transformase en electricidad.
Siguió el ritmo del mundo aquél con los ojos cerrados y con aquel flujo eléctrico recorriendo su cuerpo entero al ritmo del vaivén de los espejos y las masas amorfas.
Hasta que sucedió lo esperado, un espejo circular y enorme, le dio de lleno en todo el frente, sintió traspasar aquel líquido mientras la electricidad corría más de prisa y resquebrajaba su cuerpo, abrió los ojos, se vio de color blanco mientras su corazón alcanzaba su ritmo máximo volviéndose una bomba que lo terminó por partir en miles de pedazos en el mismo lugar donde había caído tiempo antes por su sombra.
Luego de varios segundos todo aquél desastre de pedazos blancos comenzó a tomar forma. Cual origami tridimensional, algunos se volvían conejos, otros: cerdos, orugas, gatos, aves y criaturas varias; que al terminar de formarse corrieron a través del mediodía y del pasto verde en dirección al ficus con forma de champiñón.

Uno a uno iban llegando, y como si fueran piezas de un gran tetris antropomorfo, comenzaron a unirse hasta encajar el último de sus cabellos. Abrió los ojos, movió las extremidades y comprobó que todo estaba en orden, se acurrucó contra el árbol y se dispuso a descansar su fatigado cuerpo y su anonadada mente.
No supo cuanto tiempo durmió, ni si en verdad estaba de vuelta a su propia realidad, sólo mantuvo los ojos cerrados como esperando que todo lo pasado fuese sólo un sueño, un confuso e inquietante sueño, por lo que se acurrucó aún más acariciando la suavidad de la manta que lo cubría.
Volvió a sentir que algo no andaba bien, estrepitosamente abrió los ojos y para su sorpresa se encontraba dentro de su propia cama, las compras del mediodía a un lado del velador y el sol brillando apenas a través de las persianas.
Se puso de pie y se dirigió a la ducha, mientras constataba que cada parte de su cuerpo estuviese en su sitio y no tuviese forma de animal alguno o alguna mínima señal de resquebrajamiento o cambio de coloración. Salió del baño, cogió la bolsa de compras y bajó a la sala.
Media hora después llegaron sus padres, los saludó con total normalidad y subió a su habitación, al cabo de unos minutos su madre entró, y al ver aquél tan temido e inevitable brillo en los ojos de su muchacho, se hincó de rodillas y estalló en llanto.
No supo que hacer, se acercó a consolarla mientras ella lloraba a mares y lo abrazaba apretándolo contra su vientre. Así sintió pasar toda su escasa vida en dirección del subsuelo, hasta que a manera de solución a tal drama, desde la puerta de la habitación, Cheshire maulló observándolos detenidamente. Ella se calmó, se secó las lágrimas y con cierto temblor en las manos guió el rostro de su pequeño frente al suyo, mientras se aclaraba la voz preparándose para hablar en un tono entre preocupación, dolor y curiosidad:

- Peter, ¿También caíste a ese lugar, verdad?







Dibujos: Eduardo Quispe (www.eduardo-quispe.blogspot.com)

viernes 30 de septiembre de 2011

Mi Wonderland es tu Neverland [Primera Parte]


Como todos los días a las once de la mañana, corrió a guarecerse bajo la sombra del corredor del colegio; como siempre, era más el miedo instintivo e irracional al sol de mediodía lo que le hacía actuar de tal manera.

Le habían inculcado desde niño que en los días soleados buscara la sombra desde las once hasta llegar la una de la tarde, y aunque durante los primeros años de su habla se obstinó por preguntar el por qué, la respuesta siempre fue igual:
“Porque yo lo digo”.
Es por eso que ya pasados 13 años, como si fuera un animal amaestrado y frente al brillante y amenazador sol, miró con prisa su reloj de pulsera y corrió una vez más cual poseído.
Ya nadie a su alrededor preguntaba tampoco el por qué, todos en el colegio ya estaban habituados, y tras tantos años de burla, lo gracioso se tornó aburrido y cotidiano; mientras él, como siempre, miraba desde la sombra y con nostalgia, cual bestia sumisa y temerosa, al resto de niños disfrutando de aquello que por alguna razón desconocida, él no podía disfrutar.
Era la última semana de clases, el verano bailaba en torno a él y a todos los niños del colegio, como una especie de droga volátil e invisible que los hacía desear rasgar los uniformes y jugar eternamente. Él no era ajeno a tal sensación, pero también sabía lo que significaba en su propio caso, ya no serían las habituales dos horas, sino que la agonía se extendería a interminables y desesperantes cuatro horas lejos de aquella brillante estrella a la cual aún no sabía por qué temer.
Su madre era una inglesa con delirios de grandeza y ciertos rasgos de rebeldía frente a su generación, que había llegado al país escapando de las exquisiteces de su familia. A pesar de sus modales refinados y su actuar desenfrenado, mantenía siempre una pequeña obsesión, o como lo decía su padre, una inexplicable fobia a los espejos y a los naipes, y una férrea decisión porque su hijo cumpliera con la misma tirria, y por alguna extraña razón, al sol del mediodía también.
Días después, escuchó a su padre casi suplicar a su madre: Vamos Alice, sólo será un día fuera de casa. Fue entonces que luego de una larga discusión nocturna, los vio partir a la mañana siguiente, tras una mirada un poco intimidante de su madre a modo de despedida y advertencia.
Nunca había estado solo en casa, no sabía qué hacer. Si comer más dulces de lo debido o tan sólo ver más televisión y jugar más videojuegos que de costumbre. Tras unas cuantas horas de pensarlo sobre la comodidad de su propia cama, abrió los ojos, corrió hacia el salón y a medio camino se dio cuenta de que quería helados para poder soportar tal calor. Se puso ropa ligera, buscó las llaves, cerró cada una de las ventanas y salió a toda prisa en dirección de la bodega más cercana.
Tenía dinero suficiente para comprar lo que quisiera, así que tomó helados, golosinas varias, una botella de Coca-cola helada y maíz para pop-corn. El sol brillaba más fuerte que nunca, lo sentía por el goteo cada vez más constante de su cono de helados y por aquella sensación de incendio en sus cabellos, de pronto como si la mirada de su madre viniera desde sus propias entrañas, giró la muñeca izquierda frente a su nariz.
- ¡Demonios!- había olvidado por completo ponerse el reloj.


Quiso preguntar la hora, pero no había nadie afuera, la calle se encontraba desierta y casi no había sombra donde refugiarse; se encontraba a cinco cuadras de casa, a cuatro si atravesaba el parque en forma diagonal, ahí había un árbol de ficus podado en forma de champiñón, se sentaría ahí. Corrió a toda prisa como si su vida dependiera de ello. Dio el primer paso en el pasto y vislumbró al pequeño ficus bajo el sol y a mitad de aquel paisaje blanco; los pasos se le hacían pesados, como si llevara grilletes de metal en lugar de las sandalias que calzaba; ya todo se hacía tan lejano, el ficus se veía cada vez más lejos con cada paso, como si tratara de escapar de su silencioso llamado de auxilio.

- ¡Un momento!, el pasto debe ser verde, el cielo debe ser azul, mi ropa de varios colores y mi piel debe tener el mismo tono pálido de siempre, pero… ¿BLANCO? ¡Por qué todo está en blanco!

De repente, sintió como si su corazón fuera una de las campanas de la catedral, y al latido número doce repiquetear en todo su cuerpo. Miró a sus pies y vio su propia sombra, más negra que nunca, volverse circular y profunda.
No supo cómo, sólo se sumergió en ella, cerró los ojos y aguantó la respiración temiendo ahogarse en lo que fuera aquello en lo que había caído. Pero aquello no era húmedo, la sensación de calor había desaparecido y se sintió como un fronterizo braceando en vano. No pudo contener más la respiración, trato de inhalar aquello que le rodeaba y le supo a aire; se armó de valor y tras contar hasta tres en cuatro intentos fallidos, a la quinta vez abrió los ojos.
Aquello no era el parque, no era su casa; aquello nunca lo había visto…


Dibujos: Eduardo Quispe (www.eduardo-quispe.blogspot.com)


domingo 11 de septiembre de 2011

Cuentos para no dormir...


Érase una vez,
y mil veces más,
"amores" que pues nunca,
supieron condensar...

Érase una vez,
y otras tantas más,
caricias repetidas,
que entre dedos se llegaron a quedar...

Érase una vez,
y ya no sé más,
besos falsos,
que nunca supieron endulzar.

Érase una vez,
y nunca más,
cicatrices y un "felices por siempre",
que no pienso aspirar...

martes 6 de septiembre de 2011

La metamorfosis del feto


Llámese amor, descuido, capricho, obligación, negocio, trauma o simplemente sexo... el producto sigue siendo el mismo, una extensión de sus células y sueños inconclusos.

Hay más vida en este parásito de vida que la que hay en cada uno de sus cabellos olvidados en su almohada o en cada uno de sus uñas recortadas y perdidas entre la basura.

Y es porque se mueve, porque le recuerda a algo/alguien o porque extiende su propio mérito en más allá de la mitad que dio (voluntaria o involuntariamente) para concebirlo.

He aquí pues, donde comienza la diferencia entre lo que es y lo que espera que sea.

Se es un ángel, se es un pequeño diablillo, se es un niño y por siempre y para siempre seguirá así; mas los ojos no enfocan más allá de los límites del corazón y mientras frente a ellos, ese niño ya creció por fuera, le robó, le gritó, le insultó, le decepcionó, voló, creció por dentro, maduró, vivió, probó sus límites, perdió, ganó, amó, lloró, rió y volvió a llorar... para su nublada vista, y enorme corazón, el tiempo se detuvo y no hay más.

No importa cuantas veces, tus alas formen remolinos delante de sus ojos, o de que tan vistosos colores las puedas llenar; no importa que te encuentres flotando entre nubes o haciendo piruetas sobre los árboles, y viajes kilómetros y galaxias lejos de su campo visual; para sus ojos y aún más para su corazón, tú estás ahí, atemporal e inocente... como una fotografía, o un holograma, fusión de su más bello recuerdo y su más grande anhelo para contigo.

No importa cuantas colas te hayas cortado, o cuantas alas hubieses desarrollado. Seguirá siempre acariciando el primer capullo que formaste, el más grato recuerdo de lo que significa que no eres tuyo, sino suyo aunque con el tiempo presienta que no es más que eso... un simple capullo.

Tal vez, me equivoque, tal vez te subestime; pero de algo estoy muy seguro: Sin ti no sería yo.

domingo 21 de agosto de 2011

Mi respuesta a ti (según Kawabata)



Imagina un árbol en el borde de un profundo abismo....

Lo que siento por ti, a estas alturas, es como un cadáver colgando de él en dirección al precipicio. Lo que haces con tus palabras de "cariño" es como cortar la cuerda que sujeta al cadáver.

Desde tu punto de vista, tal vez, puede ser un espectáculo o un acto de misericordia, pero al hacerlo nunca se sabrá cuales fueron sus intenciones al colgarse, ni si aún le quedaba un último aliento, ni lo que vio y/o pensó al final, ni mucho menos lo que el alma sienta al ver caer su recipiente.

Reflexión inferida al leer "Una oración en lengua materna"
de "La Bailarina de Izu" de Yasunari Kawabata.

miércoles 17 de agosto de 2011

QANRA

Qanra: [janra] Palabra quechua que significa sucio, cochino. Atribuible también para personas.

En el pueblo, quedarse a cultivar los propios alimentos o a criarlos, era oficio común, pero para Anselmo la vida se extendía más allá de las chacras y montañas que cercaban la vida monótona de sus vecinos.

Desde que tuvo edad suficiente para viajar por si sólo durante varios días a lomo de bestia, fue conocido como el "arriero" del pueblo y de los pueblos y ciudades más cercanas a este.

Es así que ya pasados los años y con una mujer y una niña en su vida, continuaba con su oficio durante todo el año; pasando meses fuera de casa llevando desde ganado hasta cachivaches ajenos de un lugar a otro de la cordillera.

Un día, ya de vuelta en casa y pronto a partir, vio a su mujer hilando lo que a parecía un poncho de hombre, y siendo ya por genética o mera presión social de género, Anselmo era a todas luces macho de campo y hombre sin mayor educación que la vial (si es que acaso aquellas carreteras eran viables) y la de la experiencia de los años.

Y de la misma manera como entre los mejores cultivos de las mejores chacras crece la mala hierba, en el silencio de su machismo, regados por las habladurías del pueblo e iluminados por la luz de la experiencia ajena; la duda y los celos crecieron.

No había tiempo para preguntar (nunca lo hay si es que se quiere aún ser respetado como "hombre" de la casa), por lo que aunque el trabajo lo llevara esta vez hasta la capital durante cuatro meses; hizo lo que mejor sabía hacer: morderse la lengua y subir al lomo del caballo para partir.

Viajar solo sin más compañía que el equipaje ajeno, el caballo y el frío paisaje, daban más que tiempo suficiente para pensar, imaginar y torturarse la mente con visiones que más que de proféticas tenían de pesadilla.

Ya de vuelta, felizmente aún con vida pero con el cerebro cual olla de grillos, decidió esta vez dejar la lengua tranquila y morderse el orgullo.

Al llegar, su mujer no se encontraba en casa, tan sólo la niña esperando alegre los regalos que esta vez enviaba la ciudad, y aprovechando la excitación de esta al ver tan extraños artilugios, preguntó:

- ¿Y tu mamá?, ¿Dónde se ha ido?
- Al río se ha ido, pues.
- ¿Y para qué?
- Para lavar la ropa de la cama- contestó ella, sin saber que esa simple frase cuadricularía aún más la ya nublada vista de su padre.
- ¿Ha venido alguien cuando no estoy?
- ¿Ah?
- Si es que viene alguien de noche a fastidiar a tu mamá cuando no estoy.
- ¡Am ya!, si, a veces viene un qanra cuando está tejiendo de noche y le apaga la vela a mi mamá...

No hizo falta más palabras, si algo había escuchado antes, es que los niños y los borrachos nunca mienten, tanto como no mentían sus piernas corriendo en dirección al río, ni la sangre que pulsaba a toda fuerza en sus ya de más inyectados ojos, ni la piedra que tenía en la mano y peor aún los catorce golpes que le dio en la cabeza mientras se agachaba ella para enjuagar las sábanas.

Aún absorto en el limbo de una pesadilla sin retorno, ya de noche en casa, mal fingiendo su vida continuó.

En aquél momento, una polilla, tal cual hada gris de la muerte entró por la entreabierta y empolvada ventana, a lo cual al verla la niña a vivas voces exclamó:

-¡Papá!, ¡mira!, ese es el qanra que de noche le apaga la vela a mi mamá...

domingo 24 de julio de 2011

Evanescente


No quiero dejar esta cama,
no hasta que el aroma de tu cuerpo se evapore por completo,
no quiero dejar evanescente los besos y caricias,
ni mucho menos el brillo quedo de tu sonrisa.

No quiero abrir los ojos ni sentir avanzar el día,
quiero aún dibujar tu mapa con mis dedos,
aunque en mi mente remuerda la pregunta...
¿¿¿Qué tanto sé de ti???

A pesar de la inquietud de anoche en tu rostro,
como antesala a una experiencia inolvidable,
o resistiéndote a que el tiempo avance,
no lo dudes, mis pupilas aún te dibujan.

Miro hacia afuera,
y el cielo se llena de resplandor,
incitándome a desear ser sol de verano,
brillando en tus ojos infinitamente.

No quiero que tu esencia se desligue,
y aunque la vida se me enfrente,
sólo aquí puedo decir...
¿Que es lo que estoy haciendo?

Quiero estar aquí,
volviendo en aromas al pasado,
contemplando en mi mente tu sonrisa,
cuando matizados por el amanecer,
tus besos me tenían apresado.

Quiero detener el tiempo...
y el reloj no da tregua a su vil marcha,
ven y llévame a donde las estaciones no cambien,
donde en tu acento se escuche en susurros: "te amo".

viernes 15 de julio de 2011

Segundas intenciones...


Si alguna vez dormimos desnudos bajo el sol,
fue para que al recordarme lo hicieras en tono sepia,
con la melodía de un viejo saxo a la distancia,
cual déjà vu de verano de película italiana.

Si alguna vez grite a voces que te amo,
fue para que sepas que mi voz no es un perenne falsetto,
que voy desde los susurros de poemas en tus oídos
a los gemidos gruesos que tus manos encendieron.

Si alguna vez compartí ducha contigo,
fue para que en mi miopía
siguiera el recorrer de las gotas por tu espalda,
hasta el cambiar de curso repentino en tus caderas,
o hasta perderse fuera de mi campo en el vacío innombrable bajo tus tobillos.

Si alguna vez...

Si alguna vez me negué a un beso tuyo,
fue para encender a fuerza de impotencia tu deseo,
y me cogieras de la cara en busca de tu anhelo,
y entre besos tus labios formaran un "te quiero".

Y si alguna vez falleciera y sin remedio renaciera,
sería yo mismo, libre y coqueto como el viento,
como el que corre ahora en mis cabellos,
como el que expande este aroma a mar y cuerpo.

miércoles 13 de julio de 2011

Pornografía Sensitiva


¿Qué quién soy?
Para ti:
Soy mi propia versión de "Dr. Jekyll and Mr. Hyde".

Soy claroscuro como el mismo cielo,
agridulce como las lágrimas que se escapan de felicidad,
mundano y sibarita,
como el cabaret más conocido,
bendito y bastardo,
como la excitación de tus sentidos.

Soy agua espesa que recorre la línea vaga de tu yugular latente,
soy conos y bastones en trifulca por tus lineas y colores,
soy folículos en vibratto intenso en busca de un apego.

Soy fiebre falsa de hormonas y tejidos,
soy falanges ávidas de tremor y eléctrico perplejo,
soy susurros quedos en tímpanos y glándulas,
aliento tibio en lo escondido de tu cuerpo.

Soy músculo puro en el confín de tus membranas,
papila en celo que estringen tus eflujos,
soy gemidos mudos de tu laringe,
mordidas suaves en tu dermis o aún más profundo...

Soy movimiento innato e "indeciso",
reflejo primitivo a la acción de tus aromas,
soy segundos, minutos y horas,
en el afán de robarte el espíritu en silencio.

Soy el cielo,
no...
soy tu escalera al cielo,
de escalones privados a cuatro muros y este techo,
con gradiente escala de apertura de tus poros,
concomitante a serotonina y sus febriles pulsos.

Soy el quiebre de un sueño fantástico,
sábanas mojadas y ventanas empañadas,
soy el último beso en tus labios temblorosos,
soy tu perenne efebo, aunque suene vanidoso...

viernes 1 de julio de 2011

TANGO Y CIGARRILLOS


Vos sos un dulce pecado,
tentación divina hecha humano,
vos sos más que fuego ardiente,
incinerándome en letargo.

Qué es lo que has hecho en mis pupilas,
que soy un ciego al mundo y a la vida,
qué es lo que has hecho en mis papilas,
que no hay más que el sabor de tu cuerpo en mi saliva.

Sos fantasma,
o algún sueño de mi mente marchita,
que rebobina mi vida,
volviéndote mezcla de pasión y armonía.

Sos como el humo que se impregna sin medida,
como aquel que con lágrimas borré de mis caricias,
así esta lluvia ha de borrar tu amor pasajero.

... mi última nota del bandoneón,
milonga para el recuerdo...

jueves 9 de junio de 2011

Homúnculo

Homúnculo: (del latín homunculus, "hombrecillo") es el diminutivo del doble de un humano y se usa frecuentemente para ilustrar el misterio de un proceso importante en alquimia. En el sentido hermético es un actor primordial incognoscible, puede ser visto como una entidad o agente. En este caso toma forma de una especie de aglomeración de características físicas y psicológicas resaltantes e inherentes a personas que marcaron mi pasado.


Sentado en una esquina de mi memoria,
entretejiendo ciento y una realidades,
(tan pequeñas, tan fugaces)
me detuve un momento a hacer las paces,
con "SU" vida...
con la mía...

¡Oh homúnculo!
¿qué será de "TI" hoy en día?;
yo, debatiendo entre vida y agonía.

¿Habrán tus pensamientos
cesado el fuego en Zimbawe?

¿Habrás forjado con espinas tus claveles?

Quizás hayas por fin
mezclado los colores de tu nuevo horizonte...
en el suave lienzo de tu sonrisa.

O tal vez...
haya amanecido el mundo
en el zafiro de tus ojos...

Sea el caso,
o ninguno,
viva la vida
y este momento In-oportuno.

miércoles 25 de mayo de 2011

Can't fly without sky


En una esquina del corazón,
tengo enterrado a medio cuerpo y de cabeza un sentimiento,
tan presente como ausente,
y más que nada consecuente con mi no dormir.

(Aún respira, araña,
y gimotea...
apelando a mi memoria por compasión)

En un rincón de mi cuerpo,
tengo la marca de tu lengua,
imperceptible como tus parpadeos,
e indeleble como tu embriagante olor.

Ay! Cadena mía que me atas,
aquél momento lo llevo
grabado en tinta en mi piel.

...Tan feliz surcando cielo nuevo,
tan cándido como efímero fue...

En un rincón de mi imaginación,
donde expongo mis pecados,
una vida y media empeñé,
a cambio de horas de tu efecto narcótico,
tal cual adicto en crisis me dejé.

Y es que a pesar de portar alas,
encerrado en mi mismo me veo morir,
sin desplegar vuelo por la ventana
que yo mismo forzoso me impido abrir.

Pero es que...
¿Qué es el corazón si es que no hay sangre?
¿Qué son los ojos si es que no hay luz?
así mismo, qué son alas si es que no hay cielo,
azules como tus ojos antes del dormir.

viernes 22 de abril de 2011

My life as a cigarette


Tres de la mañana y no puedo dormir, no es común en mi debido a mi persistente narcolepsia y otras cosas con las que prefiero mentir, abro el cajón que tengo al pie de la cama y saco dos recuerdos mios del viaje que realicé hace un año: Un cigarrillo aún entero y un encendedor de siete colores que mucho quiero. No es común en mi, lo recalco, como no es común en mi hacer lo que estoy haciendo.

Coloco lentamente aquel pedazo blanco de hierbas secas en mis labios y procedo a sacarle la llama al fuego y a mis recuerdos.

Es extraño, la gente ríe fuera de la ventana y la ciudad aún no se apaga por completo, es fecha prohibida para los pecados me digo en silencio, pero ahí sigo intentando romper el mandamiento.

Tantas cosas y tanto vacío aparecen en mi cabeza, que es como si la llama semejara la luz que tanto busco en este oscuro túnel llamado hoy por hoy mi vida. Y es que no sólo es tabaco lo que arde entre mis labios, sino también uno que otro remordimiento.

Y así me siento, o al menos sin tanto esfuerzo siento que me asemejo.

Soy como este cigarrillo y lo digo sin miedo, atormentado en una caja esperando a que alguien me saque de mi encierro, me ponga en sus labios y me encienda en tan sólo un momento. Absorba mi vida y respire con ella sus más tristes recuerdos, sin temor alguno a la advertencia que soy dañino, de que puedo ser veneno. Esperando a alguien que me ayude a ser uno con el viento, a ser uno con su cuerpo, y que me permita quedarme impregnado en sus cabellos, en sus dedos, en su ropa y en cualquier espacio que este abierto. Que me ayude a no pudrirme sólo sin poder librar mi esencia. Que me ayude a ser ceniza y caer al suelo como todos lo haremos al final de nuestros tiempos.

Así me siento, hoy por hoy , aunque parezca un ser nuevo.

Tal vez este loco o tal vez sea producto de un día de literal encierro, pero hay algo de cierto en lo que escribo en este momento. Es que anhelo tanto unos labios y aquél calor que solía recorrer mi cuerpo, no por alguien ni por ninguno, sólo para quién tenga el momento oportuno, de saber que aquí existe un humano, que desea darle a su vida otra razón para no ser dos sino ser uno.

jueves 14 de abril de 2011

Derecho a réplica


Así que tu despecho me llama sombra,
pues claramente que lo soy,
aún más claro que tus ojos bajo el sol,
aún más obscuro que el lunar que llevas en el pecho.

Asesino me dices,
¿olvidas acaso quien lanzó el puñal primero?
venganza nunca mis acciones planearon,
sólo fui sincero aunque mis labios tropiezos dieron.

También me llamaste cucaracha,
por correr en tu búsqueda teniendo alas,
mira bien y abre los ojos,
ahora a flor de piel las tengo
y con los pies gozo a mis ex-émulos moliendo.

Llora y sufre por la imagen que creaste y no viste,
arrodíllate en su tumba y suplica que su cuerpo siga inerte,
que mi vanagloriado ego caerá tras tu espalda,
a enseñarte que aquí vivo yo y mi esperanza.

Pd: 7 años pasaron tratando de olvidarte,
y 7 más faltan para que llegues a borrarme,
y aunque ese día llegue tarde o temprano,
recuerda que 7 años de camino te sigo llevando.

martes 22 de marzo de 2011

Piano duet by myself


Ha pasado tiempo...
abro la caja de recuerdos,
y entre el polvo y telarañas se esconde una triste melodía.

Y sin quererlo,
la nostalgia me obliga a sentarme en aquella vieja silla,
y aunque mis dedos han perdido maestría,
me obligo a mi mismo a volver a la armonía,
me sumerjo entre bemoles y cuadradas,
entre claves, solfeos y sincopes,
tratando de a este viejo pentagrama darle vida.

Y aunque ya no recuerdo a quien pertenecía,
me encuentro como en mi actual vida:
tocando solo un a cuatro manos lleno de melancolía.

sábado 22 de enero de 2011

Peeping Tom



Nervioso,
ansioso,
sudando como lengua de perro,
respirando como salido de un ruedo,
me acerco poco a poco,
poco a poco... y más lentamente...

Es sólo una delgada línea de luz en el horizonte,
suficiente para calmar mis deseos de prenderme;
a lo lejos imágenes borrosas de retratos vagos del pasado
y una escena que me empuja a desear un futuro no pensado.

Por fuera de la imagen, rasgos de un cielo,
celeste como mis días de humo y sudor frenético,
y pedazos de tierra como el ambivalente estado de aquél efímero éxtasis.

Entre el blanco de sus prendas se escapa un rasgo de libido telepático,
y entre sus cabellos una indirecta a lo desordenado de mis pensamientos,
e irradiando de su voz una ronca resonancia a mis más oscuros lamentos,
tan negros como el centro de mi pupila expandida a su máxima potencia
y brillantes como la gota de sudor que por su mejilla resbala.

En un minuto,
o siquiera segundos...
extrapolo mis sentidos y aún a metros de distancia
siento tus manos en mi espalda,
tu lengua relamiendo el camino del sonido,
y tu falso aliento en mi poco iluminado rostro.

Sombra,
no!
especie mística de fantasía a colores de distancia,
revuelves mi pasado en exquisito gourmet,
homúnculo de ensayos y errores
que se materializa en mis propias manos.

Y al cabo de quién-sabe-cuánto
como salido de una experiencia extracorpórea,
vuelvo a tener conciencia de mi existencia,
de la nuestra, de mi materia...

martes 23 de noviembre de 2010

El llamado del rincón de los muertos


El rincón de los muertos de nuevo me llama,
a purgar mis pecados persignándome en cada esquina,
a oler de nuevo claveles en la azotea.

El rincón de los muertos me aclama,
chilla en quejidos mi nombre,
promete darme luna, azul y lumbre,
quiere de vuelta a su niño hecho un hombre.

El rincón de los muertos me llora,
promete arrullarme entre estrellas de noche,
llover por mis penas sin pensar en derroche.

El rincón de los muertos me grita,
que vuelva a andar por sus calles de tierra,
que vuelva a sentir su magia en mis venas,
que vuelva a sentir los recuerdos en el alma cual dinamita...

miércoles 3 de noviembre de 2010

Inked wings in the middle of...


This october was not for miracles,
like the rain I've never felt,
lost nowhere and never,
like the first kiss I gave to you.

This october was not for lovers,
was for selfish love and feathers,
like an eternal recorder of hope and memories,
like a last try to become someone new.

This october was not for parties,
inner farewell that I gave to you,
(sorrow comming to be true),
fast and slow as if my own voice.

This october was not for springtime,
sunshine, sunsets, nor snow;
was for grey skies and more sadness,
like the last songs I'm singing alone.

This october was not for puzzles,
playing like yesterday with all of you;
was for becoming in Icarus,
but with wings that never gonna be burned.

This october was not for children,
cowards and "horny" bodies,
was for rebirth...
for comming back to neverland,
and to fly like you've never tried.

All alone...

sábado 16 de octubre de 2010

Nostalgia al asalto


¡Arriba las manos!,
quédate quiet@ y no voltees,
ni se te ocurra clamar por auxilio
que no quiero lastimarte,
sólo cálmate y déjame hurgar en tu memoria y tus bolsillos.

¡No!, no quiero tu dinero ni pertenencias,
sólo vine por recuerdos y pedazos de mi existencia
que tal vez ya hayas limpiado de tu cuerpo y tu conciencia
con ayuda de otros tantos que te abundan por ahí.

Sé que es patético, lo sé...
pero necesito recordar que tanto he querido y en que huecos no caer,
necesito estar completo antes del viaje
y empezar de cero otra vida,
una en la cual ya no has de estar,
una en la que a base de tinta he de volar...

viernes 3 de septiembre de 2010

The vez and cuando


¿Qué es lo que tiene una triste melodía,
que puede arrancar lo que los años han sangrado en olvidar?

¿Qué es lo que tienen los colores,
que encienden lo que los paisajes tardaron en opacar?

¿Qué es lo que conecta el corazón con el cerebro,
que deshacen el cuerpo entero al callar?

¿Cuál es el precio por volar de nuevo,
que duelen las plumas al volverse a clavar?

¿Cuál es la salida a los laberintos
que en mi mente no me canso de trazar?

¿Cómo es tu piel en tono sepia
y tu aroma al transpirar?

¿Porqué recordar lo que aún no he vivido
y lo no perdido añorar?

Y es que es así...
el peso de la cicatriz,
que de times en times me palpo,
que te espero y no hay cuando...

sábado 14 de agosto de 2010

Alas de papel


Lo que más duele de estar triste en esta ciudad
es que no hay lluvia para llorar por ti,
que cuando a fuerza de querer hundirte más
tus uñas llegan a tocar fondo.

Lo que más deprime al mirar fuera de este pozo
es que el cielo es aún más deprimente que las paredes,
que hace más frío afuera
que aquí abrigado por la tierra.

Lo que más cansa de tratar de elevarse
es tener el corazón pesado,
imán de malos deseos
y de falsos recuerdos...

Y tengo deseos de ojos verdes
y de azules fríos como el acero,
que de pardos hay muchos bajo este cielo.

Y tengo ganas de cabellos lisos y sedosos,
negros como el más sucio de mis pensamientos,
labios rosas y aroma dulce.

Y tengo ansias de colores y de sol radiante
de abrazo fuerte y palabras al oido,
de arena o de pasto y de dedos juguetones.

Me muero por una piel suave,
mejillas lisas y corazones francos,
por calma sin prisa y sueños dorados.

Ansío tanto un ser perfecto...
en un mundo perfecto...
que para no abrir los ojos
prefiero seguir durmiendo...

Nota: A falta de musa, esfuerzo el verso, pero ya volverás...

lunes 19 de julio de 2010

Corazón de Pandora


Discúlpame querida,
fue mi culpa también,
cual serpiente hacia Eva te seduje,
a condenar el destino,
a liberar lo prohibido,
a satisfacer tus sanas dudas
sobre lo mal que andaba el camino.

Oh Pandora,
pensar que nuestro final ya llegó,
el telón cayó sin previo aviso
y tus manos abrieron mi corazón,
mi pasado y sus pecados
como cucaracha a la sombre de la noche escapó
y mientras con cada gota de tus ojos matizabas la agonía,
esta vez de cerrarme a tiempo tu instinto se olvidó.

Pero de algo me he dado cuenta,
aunque ya fuera de tiempo...
esta vez dos cajas se abrieron,
al forzarme la tuya también se abrió
y aunque por fuerza de ser madre
en la tuya si la esperanza se quedó.

sábado 5 de junio de 2010

Escala del dolor para indolentes...

Me dueles como luz en las pupilas a las 3 de la mañana,
como menos 15 grados celsius en las orejas,
como calambres bajo el agua,
como mala postura al despertar
o el último beso que no nos llegamos a dar.

Me dueles como los errores que no se saben arreglar
como las náuseas sin llegar a vomitar
como los golpes de la memoria en un amnésico
como el diagnóstico de enfermedad mortal
o tal vez, como nada que no se pueda arreglar.

Y eso que este poema aún no se da por empezar...

martes 11 de mayo de 2010

Sobredosis


No busques lo que no encontrarás.
No pidas lo que no tengo.
Este es el cuerpo de un hombre
y el corazón de un muerto.

Y aunque por más que desee vomitarme hasta el último de mis efectos, sigo embelezado por la droga que corre sin miramentos entre mis venas y que no me da tregua para pensar con claridad en un futuro y mucho menos en un presente al cual estoy acostumbrado.

Me detesto al igual que detesto estar bajo los efectos de lo que sea y de quien sea que no valga la pena, y peor aún cuando mis actos se tambalean igual que mis piernas y mi temperatura ondula como las olas y cada día huelo más a mar.

Acomplejado, eso! acomplejado podría decrime a mi mismo, ya que no me permito ser libre con lo que se me ofrece y mucho menos con lo que tengo al alcance ahora con las pocas monedas de vida que me quedan en los bolsillos; pero prefiero ser avaro y quedármelas para mi mismo y admirarlas y pulirlas cada noche bajo la luz de las velas hasta que me dé cuenta que su único valor es el de brillar tanto como brillan las lágrimas que aún me callo, que intercambiarlas por caricias tuyas que no valen un centavo.

Estresado! si! y no sólo por el momento sino también por tu culpa y por la mierda que me escupes cada vez que finges que me gustaría darte un beso, como si aguantara yo el poder ahogarme en más vida y en más lamentos que los míos. Por fuera flores y por dentro temblores, horrores y miles de errores que no pienso volver a mirar alucinado y esperanzado con un final feliz.

Te odio a ti y a todos y tod@s aquell@s que alguna vez me han visto desnudo, maldigo el momento en el que sacudieron sus lenguas en murmullos contra mi piel y estremecieron mis glándulas hasta el punto de la eyaculación. Maldigo a cada ser de esta tierra que provocó que voltee a imaginar que su cuerpo fue mio y mucho más a aquellos seres que imaginaron o desearon lo mismo conmigo.

Me pudriré y lo estoy haciendo, pero no lo saben, sólo me ven desvaneciendo, como un beodo que camina en zig zag por el mundo hablando vanalidades y de otros mundos que otros se mueren por pisar y creando fantasías hasta... pero no! retuércete los labios en ese intento de risa porque ahora no lo estoy haciendo. Ahora sólo me estoy entregando a la vida como si fuera mi último intento, apostando por las olas de lucidez que me afloran por momentos y durmiendo el resto del tiempo esperando estar despierto. Sólo falta poco... ya lo verás y así como reviví y maté mentalmente cada uno de tus embrujos, volveré otra vez de la vida y de la muerte, a entregarme a mi mismo a los labios mejores frutos, a sonreir como dicen lo hacen los niños y a vivir con más vida de lo que ustedes estan creyendo.

Ahora... y mejor ahora antes de que la hora se me acabe. MIRAME! y recuerda cómo es estar dentro de mi mundo y recuerda mi cuerpo desnudo y mastúrbate mientras lo haces, por que cuando pienses llegar al climax jamás volverás a volverme a ver tan excitante, seré tu peor pesadilla y el recuerdo de porque nunca más volveré a amarte.

Regresa a tu guarida y pinta de colores tu mundo infartante, llena de ilusiones y de visitas a tus postulantes a amantes, yo por mi cuenta seguiré matando mis recuerdos en tu mente y cada vez que tengas a otro contra tu cuerpo recordarás lo que es sentir venir la muerte.

Nota: Crean lo que quieran, total, para eso tienen "imaginación" y esas lenguas de serpiente.

miércoles 28 de abril de 2010

Por perder al amarte no he vuelto a amar y ser amado a la vez


Voy a ser engreído y tragicómico, voy a retroceder el tiempo y sus escombros, voy a volverte a ver a los ojos y a embriagarme el corazón con tus frutos.

Gota a gota de recuerdos, residuos de sentimientos perdidos, huellas de besos gastadas y un halo dulce-tóxico en el medio.

Te veo... sonriendo tan elegante, con un aire de candidez y delicia, iluminando con tus ojos e
hipnotizándome del mundo; con los cabellos al aire y un aroma a vida que me enciende; con tus maneras de niño y niña, infantil a la medida y de pensamiento envejecido.

Pero el tiempo no ha pasado en vano y me lanzo decidido a tu cuerpo, a robar un beso de esos labios y a hacer lo que no hice en su momento.

Y me sacude el recuerdo y las cicatrices del cuerpo, y con miedo maldigo tu nombre y el día en que rompiste mi destino lanzándome al espacio mientras estaba dormido, cayendo hasta el abismo del que estoy escalando ahora.

Pero no lo vale ni lo valgo yo.
Ahora sólo suspiro... y en medio del aire ahí te vas tú.

Nota: Si no escribo en verso es por que no lo hago consciente, este es sólo un ensayo de mi subconsciente frente al mecanismo adverso de una "nueva vida".

sábado 10 de abril de 2010

Paranoia planea suicidar su soledad


"Un artista está condenado a una gran soledad,
pero éste debe saber disfrutarla"
Chabuca Granda
Te vi...
me vi...
con la misma alegría de nunca,
con ese mágico destello que sólo la oscuridad puede comprender;
entre llamas de deseo y dolor figurado,
como una vieja manía a punto de florecer...

Grité ese nombre otras mil veces,
reventando mis oídos en cada esfuerzo,
retumbando el eco de tu risa en mi cabeza,
recreando magia negra de tus paranoias.

Llené mis ojos de lágrimas ajenas,
mis venas de aire puro y vacío,
mis manos de arena y agua en cada una,
implorando por un reloj más grande,
suplicando por un poco de fortuna.

Con el corazón raído y arrastrando mis lamentos,
cuál ánima de mundo desde el puente me arrojé,
sentí la brisa, sentí la vida,
atravesando el pavimento mis últimos latidos,
enviando con el viento lo que queda de ceniza.

Me pudriré en secreto,
me haré uno con este suelo,
devolviendo lo que gasté antaño,
volviendo a florecer en invierno,
satisfaciendo el hambre de almas libres,
y así volar... volar al aire como al morir...

jueves 18 de marzo de 2010

Les couleurs de la paix et du péché


Cae la noche en esta ciudad,
tan lenta como la nieve
que va cubriendo las calles,
tan lenta como caen los
recuerdos de tus últimos besos.

Cae la noche y con ella mis lágrimas,
cae tan lenta, cae...
y con ella también mi esperanza,
dejando un vacío en mi memoria,
espacios blancos como los tejados de este pueblo.

Y salgo a correr buscando refugio
de este frío indulgente,
de este frío impío,
una fogata efímera que me
recuerde, que el mejor fuego
es el tuyo y el mío.

Pero no puedo...
se me congelan las manos,
todo lo tengo helado...
y voy cayendo... adormeciendo...
imaginando que abro los ojos
y veo el cielo tan azul,
ese azul perfecto,
que en tantos ojos no pude hallar.

Me abrazo al deseo
y dejo morir los remordimientos,
mientras,
veo el veneno esparciendo,
entre tanto humo me sigo meciendo.

Alegre por fuera y por
dentro indulgente,
sólo regreso a mi mismo
y al voltear en el camino
dos pares de huellas en la
nieve, una que calza a
mi medida y otra que
llevaré a cuestas con mi vida...

jueves 17 de diciembre de 2009

El dulce sabor del masoquismo figurado


- ...¡Qué curioso!
- Se ve extraño, pero es mejor al tacto.
- ¿Puedo tocarlo?, ¿si?
- Pero con cuidado.
- Entonces me avisas si te duele, ok?...

Cerré los ojos cansado de respirar a plena luz del día, abrí mi cuerpo como las hojas de un libro a la cálida fragancia que se evaporaba de mi cama y me dispuse a dormitar...

Poco a poco la luz desvaneciendo y entre las esquinas de mi habitación las sombras iban despertando de su sueño buscando a tientas mis ojos y tratando de entrar en ellos para refugiarse del frío de la noche. Y en cámara lenta el sonido se va deteniendo, el pulso de mis venas va haciendo eco entre las sábanas y me hago uno con el clima; la memoria se apaga y la fantasía empieza a jugar...

Abro un ojo tentando ver la hora, no sé si es tarde... o si ya amaneció; no importa, sólo quiero que esa maldita locomotora se calle.

-¿¡Locomotora!?

El tren de los minutos llamando a la estación de mis recuerdos, caen los números del reloj y me dan la bienvenida: "vagón preferencial para un tour por el pasado", un fugaz y profundo déjà-vu.

Uno,
dos,
tres,
cuatro,
cinco,
seis,
¡¡¡SIETE!!!, Siete años atrás...

Increíble... tanto tiempo, cada vez me siento más viejo y me lo voy creyendo.

Veo mis manos y tengo en cada una un episodio, iguales, similares, distintos, muy distintos...

La misma fecha, el mismo destino y digamos entonces, las mismas condiciones. Sólo que ahora hay una diferencia, Tú, si tú... ¿recuerdas?, aquella vez tal vez fue mejor, pero el karma sigue siendo único y menos cambiante este camino.

Entonces del horizonte naciste cual espejismo y haciendo inconcientemente un recorte del tiempo real transcurrido nos pusimos a comparar viejas heridas:

- ¿Te acuerdas de esta? La de aquí en mis ojos.
- Claro, son las que la última mirada de odio te rasgó. Pero a que no te acuerdas de esta.
- Jajajaja, ¡Dios! me había olvidado de como dejé tus timpanos después de tanto insulto.
- ¡Bah! eso no es nada, mira esta de aquí... aún late...

viernes 27 de noviembre de 2009

TBC aún con VIHda


-Basada en una historia de la vida real-

¡Doctor!, no quiero verla más así..., como un muñeco de esos al que le clavan alfileres; si es preciso, díganme la verdad y me la llevaré a mi casa. Prefiero que sonría y pase a mi lado sus últimos días y poder besarla, abrazarla decírle que la amo a cada momento a tener que verla ahí tirada como si a nadie le importara si se muere en cualquier momento.

Todo comenzó hace muchos años... yo tenía 20 y ella 16. Era muy bonita y yo no creía que con mi aspecto alguien se fijaría de esa manera en mi y de todas maneras no había forma de dejarla que se fije en mi. Era la hermana de mi mejor amigo pues, la veía a diario y casi no salía de su casa, seguro que por eso debió de ser...

Empezamos a salir a escondidas y ya con los años poco a poco el resto se fue enterando, pero comprenderá que su hermano me conocía casi por completo, y yo no era un pendejo pero nadie mejor que él para saber mis defectos, así que comprenderá también que decidió separarnos. Ya no se hablaba conmigo y cuando iba a buscarla no la dejaban salir. Era una chica obediente y muy de su casa, no había forma de que se escapara para verse conmigo.

No tuve oportunidad, sin mejor amigo y sin la mujer a la que más había querido hasta entonces pues tenía que de alguna forma seguir viviendo.

Arme un pequeño negocio de comerciante en La Parada, y sin querer con el paso de los días y del trato con la gente uno se va volviendo como ellos, me entregué al vicio pues. Cada día para cerrar unas cervezas y así cada vez más y cada vez más. En una de esas conocí a A, una chica que... (discúlpeme doctor pero no quiero recordar como fue todo eso), era de esas que conoces de esa forma y como ven que te va bien pues de alguna manera te embrujan, llegamos a salir (a pesar de que sabía que yo no olvidaba a M.) y terminamos teniendo una hija que luego de nacer se separó de mi y se dedicó a pedirme manutención.

Luego de unos años, será el destino, Dios o como quiera llamarlo, M. llegó a trabajar conmigo; le dije para regresar (ya era mayor así que no había problemas), pero ya no eramos chiquillos, así que decidimos llevarlo lento. Me ayudó en el negocio, avanzabamos bien y comenzamos a convivir, es una gran mujer... Un día me dijo que no me convenía estar ahí, que por culpa de mis amigos me había vuelto un borracho, que teníamos que ahorrar, que pensar en un futuro y ahí no ibamos a lograr nada de eso.

¡Créame doctor! me sacó del vicio, ahorramos toda nuestra platita y compramos nuestras cositas, abrimos nuestro negocio acá en Grau, lo pusimos bonito y también nuestra casita, nuestros muebles. Ya no tomaba, nos íbamos al cine, de campamento, a veces a la playa, a pasear y a conciertos, estabamos de lo más lindo doctor. Así los años y luego de tanto conversarlo dijimos que ya pues, que podíamos tener un hijo. Lo planeamos todo, ella quedó embarazada, estabamos muy felices y ansiosos, queríamos que todo salga bien así que la llevé a su control, le hicieron sus pruebas y le sacaron sangre y nos hablaron de todo lo que teníamos que saber. A los días nos llamaron de la posta y nos dijeron: "Señora, Ud tiene VIH". No sabe como nos pusimos doctor, lloramos tanto y nos odiamos tanto, yo no he sido promiscuo doctor, y yo fui el primer hombre al que ella se entregó, lo pensamos tanto que al final decidimos y dijimos: "bueno, hay que tenerlo". Sólo tenía que cuidarla bien hasta que mi hijo naciera. A la semana tuvo un aborto espontáneo, de la nada el corazoncito de mi hijo dejó de latir, eso fue lo que nos dijeron.

Me la tuve que llevar a mi casa, hasta que se ponga mejor, pero nada, comenzó a los días a vomitar bilis y bilis, tenía fiebre y no paraba con nada. La llevé al hospital, me mandaban de aquí para allá, que saca esto, que trae esto, que compra esto y nada para que me la curaran. Así que me la tuve que traer para acá.

Y doctor, hasta ahora no me dicen nada, yo la veo ahí toda despeinada, llena de tubos, de agujas, toda flaca; así no era ella doctor. Hoy día me dijo: "El doctor me dijo que si no es Tuberculosis al intestino tengo cáncer". Cómo le van a decir eso pues doctor, cómo le pueden decir eso después de todo lo que hemos estado pasando. Yo la miro, me siento a su lado y me sonríe, a cada rato me dice: "P. no dejes la tienda sola, estamos perdiendo dinero, cuando salga de acá tenemos que hacer crecer nuestro negocio". Ella quiere vivir doctor, me dice que no se siente mal, que todo esta bien , pero cuando la efermera me botó para que le inyectara su medicina, la ví desde la ventana, ¡estaba llorando doctor!, ¡cómo le dolía!, se aguantaba de gritar seguro porque pensaba que la iba a escuchar.

No me importa en estos momentos el dinero, dígame que es lo que necesito, que tengo que comprar, cual es lo mejor que pueda tener para ella, dígame lo que sea y yo lo consigo, vendo todo si es necesario, sólo quiero tenerla sanita a mi lado, decirle que la amo, que casi nunca se lo digo, que me diga: "mi chinito feo narizón, te quiero", que me bese y me abrace. Mire estas ronchas doctor, por miedo a esto ya ni la abrazo, me siento a su ladito nomás y desde ahí le hablo, le saco la mascarita y la beso, no me importa si me pongo mal, sólo quiero besarla y así decirle que la quiero.

- ¿Desde cuándo tienes esas heridas en los labios y esos "granitos"?

Ya como dos meses o más.

- Eso se llama molusco infeccioso, eso lo tienes porque aún no recoges tu prueba para comenzar tu tratamiento, no puedes besarla, así se lo contagiarás y ya con las pocas defensas que tiene...

No puedo besarla... ¿ya ve doctor?, no me importa mi vida, pero... ¿Por qué a ella doctor?, si es una buena hija, una buena hermana, hubiera sido una buena madre y es una buena esposa. ¡Me cambió doctor! me sacó del vicio, me hizo progresar. Y ni siquiera fue su culpa, puede creer que después de enterarnos de que tenía VIH tratamos de buscar por dónde o cómo fue y un día que A. vino a pedirme dinero para la pensión de mi hija se lo conté, me habrá visto desesperado o no se cómo que me lo confesó, me dijo que ella me lo había contagiado, ¡y nunca me lo dijo doctor!, me dijo que mi hija no lo tenía pero que necesitaba el dinero para comprarle pastillas para evitar que lo tenga, que por eso no quiso que ni la firmara. ¿Se da cuenta doctor?, de haberlo sabido yo no hubiera estado con M., ni siquiera la hubiera tocado, me hubiera muerto ahí mismo. ¡No se lo merece doctor!, no se lo merece, y ahora no puedo besarla...

Se lo conté a su familia, lloramos todos juntos, su hermano se arrepintió de habernos separado al comienzo, queremos poner todo de nosotros doctorcito, dígame lo que necesita, ya le dije, no me importa el dinero y prométame, ¡prométamelo!, dígame que pondrá todo su conocimiento para ayudarla, dígamelo por favor...

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Hay momentos en los que me pongo a pensar de que mi vida es una completa mierda y que no hay nadie más miserable que yo en esos momentos. Elegí mi camino y ahora creo que es el correcto, hay formas de saber cuál es la realidad y bajarte de las nubes, y el que alguien venga y te tire la pared de concreto a la cara, es más que suficiente para darse cuenta de que la mierda que tienes como vida, es mierda pero no se comparará con el infierno que viven otros.

Pd: P. no soy bueno contando historias, pero espero al menos haberlo hecho bien esta vez. Sé que siempre hay esperanza y como te dije hay que aferrarnos por más minúscula que sea.

Y tú, ¿ya te hiciste la prueba? vamos! no seas inVIHsible